Ni si quiera te haces una idea de como me sentí en ese momento, nada en el mundo me había hecho sentir nunca así de bien, dos palabras, simples, preciosas, el mejor regalo de despedida que se pueda tener.
sábado, 28 de julio de 2012
Tú, tan dulce como siempre.
Me quedan cuestión de horas para marcharme, tengo muchísimas ganas, pero cada vez me resulta más complicado por tu culpa.
No se si anoche fue el alcohol o fueron las ganas que tenía de oírlo las que me hicieron imaginarlo, pero mientras me jurabas que jamás te irías con nadie que no fuera yo, que era la mujer de tu vida, apoyada en tu hombro escuche bajito un "te amo", en ese momento se me paro el corazón, no sabia que decirte pero queriendo estar segura de que no había sido todo producto de mi alocada imaginación, te pregunte: "¿qué?" y tú, tan dulce como siempre, me miraste y me dijiste: "que te amo".
Ni si quiera te haces una idea de como me sentí en ese momento, nada en el mundo me había hecho sentir nunca así de bien, dos palabras, simples, preciosas, el mejor regalo de despedida que se pueda tener.
Ni si quiera te haces una idea de como me sentí en ese momento, nada en el mundo me había hecho sentir nunca así de bien, dos palabras, simples, preciosas, el mejor regalo de despedida que se pueda tener.
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