lunes, 2 de enero de 2012

Mi vida es un túnel sin tu luz.

Todo estaba oscuro, turbio, no veía nada, caminaba sin saber bien donde iba y por el camino iba tropezando, no veía el fin de aquel sitio, no sabría ni como ni cuando saldría de allí. Un lugar frió y sombrío, me canse de caminar y sentada en un rincón decidí esconderme de todo, de todos, de mi misma.


Entra las lagrimas y la soledad un pequeño brillo en toda aquella oscuridad hizo que abriera los ojos poco a poco, dejando que esa luz, que iba creciendo poco a poco, me inundara por completo las retinas y que me hacia darme cuenta que había una esperanza, una salida, una mano que me levantaba del suelo ofreciéndome cariño, seguridad, y estabilidad, ofreciéndome amor e ilusiones para caminar a su lado sin miedo de caerme otra vez y la certeza de saber que si me caigo el estará allí para ayudarme a levantar y con esos ojos verdes hacerme creer que las heridas ya no duelen si el esta a mi lado.

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