De repente me bajo del bus, poniendo escusas tontas y todo se queda en silencio, nadie en la calle, todo el mundo se marcha de fiesta. Ando diez pasos más y decido quitarme los tacones, me pongo las francesitas, me suelto las orquillas y me abrocho hasta arriba el abrigo, me doy dos vueltas a la pasmina, me pongo a caminar despacito y dejo de sonreír, ya no tengo que aparentar ni que soy guapa y voy preciosa ni que estoy feliz, nadie me ve, nada me importa. No veo nada de lo que hay a tres pasos de mi, hay muchísima niebla, normalmente me habria dado miedo, pero en ese momento me parecía precioso, los arboles, la acera mojada, mi pelo rizado por la humedad. Pienso en todo lo que me pasa, estoy sola, la gente se empieza a preocupar, mis amigos me obligan a salir por que no me quieren ver mal, pero por mucho que hagan yo sigo estando sola. Llego a casa y dejo los tacones en el banzo de la puerta abro el bolso y lo vacio en el suelo porque tengo las manos demasiado frias como para buscar la llave, entro en casa, y calor, una sensacion de bienestar, pero al momento se pasa, suelto un efusivo : "HOLA". Y no obtengo respuesta de nadie, ¿más sola? No, imposible..

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